Sorprendido me he quedado cuando en plena faena e imagino que con la mente y la cabeza lejos... y la mirada ida, ¡me han dado un tortazo en la cara!
PLAS!!!
¡Un golpe seco!
¡Un ruido fuerte!
¡Algo desconocido!
Algo placentero, quizás...
¡Un CLICK importante!
Mi cerebro vuelve a mi salón...
¿Pero dónde estaba yo entonces?
Un milisegundo para asumirlo...
Otro milisegundo para decidir...
¿Otro?
¿Más?
¿Me entrego?
¿Sigo?
¿Qué pasará?
A este tío sólo le conozco de esta noche...
¿Controlará la situación?
¿Me arriesgo y disfruto?
...
No estoy preparado aún pero este tortazo ha sido uno de los más reflexivos de mi vida a día de hoy.
